La fiebre en niños es una de las situaciones que más preocupa a los padres, pero en la mayoría de los casos es una respuesta natural del cuerpo frente a infecciones. Saber cuándo actuar, cómo bajarla y cuándo consultar te ayuda a cuidar mejor a tus hijos y a tomar decisiones con calma.
¿Qué se considera fiebre?
En general, se habla de fiebre cuando la temperatura supera los 38 °C. Entre 37,5 y 38 °C se considera febrícula. La fiebre no es una enfermedad en sí misma, sino una señal de que el sistema inmunológico está trabajando.
Cómo bajar la fiebre en casa
- Ofrece líquidos con frecuencia para evitar la deshidratación.
- Viste al niño con ropa ligera y mantén la habitación fresca y ventilada.
- Puedes usar paños tibios (no fríos) para mayor comodidad.
- Permite el descanso: el cuerpo se recupera mejor durmiendo.
Antipiréticos para niños
Cuando la fiebre causa malestar, los antipiréticos y analgésicos de uso pediátrico ayudan a bajar la temperatura y aliviar el dolor. En la categoría de productos para niños encuentras presentaciones formuladas según la edad, como suspensiones para la fiebre y el dolor o soluciones en gotas.
La dosis correcta depende del peso y la edad del niño. Respeta siempre las indicaciones del envase y consulta con tu pediatra o químico farmacéutico antes de administrar el medicamento.
¿Cuándo acudir al médico?
Consulta de inmediato si el niño presenta:
- Menos de 3 meses de edad con cualquier fiebre.
- Fiebre mayor a 39 °C o que no baja con antipiréticos.
- Fiebre que dura más de 3 días.
- Decaimiento extremo, vómitos persistentes, manchas en la piel o convulsiones.
En resumen
La fiebre suele ser parte del proceso normal de defensa del cuerpo. Con hidratación, descanso y, si hay malestar, el antipirético adecuado a la edad, la mayoría de los niños se recupera bien. Ante señales de alarma o dudas, busca atención médica.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. Ante cualquier duda, consulta a tu médico o químico farmacéutico.
